Sobrevivimos a la primera y más fácil parte de la pandemia. – Diana Torres
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Sobrevivimos a la primera y más fácil parte de la pandemia.

Viene la parte que no queríamos enfrentar.

Los hitos ayudan a tener estructura; a crear la ilusión de que sabemos dónde estamos. El Año Nuevo ayuda para decirle a la mente “se acabó”, “se reinicia”. 

Las fechas, los días, los meses son una regla para medir algo que nunca se acaba, que nunca se reinicia. No podemos olvidarlo, sería fatal. 

El Año Nuevo trajo la idea de que con todo eso que se acabó va la pandemia. Nada más alejado de la realidad. 

Se acabó la primera parte, sí. En un sentido, la más fácil. 

Se acabó la parte incierta de la pandemia, esa donde un ser invisible llegó para encerrarnos, para arrebatarnos a muchos seres amados, para deshacer proyectos, negocios y paces mentales. 

Se acabó la parte donde todo era culpa de “eso”. Donde ya había un responsable, aunque no lo viéramos, él tenía la culpa. El bicho, el maldito bicho. Él tenía la culpa de todo y solo nos quedó enfrentarlo como pudimos, como supimos, con lo que tuvimos. 

Viene una segunda parte de la pandemia. Vivo en un país donde 2021 arranca apenas con las primeras vacunas; donde la corrupción mancha todo, hasta la fila para recibir la inyección. Vienen aún meses de vulnerabilidad, la misma que hace 10 meses. Pero hoy lo sabemos. Hoy no hay otro responsable, hoy tendremos que hacernos cargo de cada decisión y eso, eso es más difícil. 

No hay toque de queda que obligue a estar en casa; tendremos que decidirlo. 

No hay más “campañas de marketing” que nos hagan ver “cool” por mantener el trabajo a distancia (cuando es posible); será nuestra decisión seguir cuidando de la salud antes que la comodidad. 

No “debemos” cuidar lo que comemos, tendremos que decidir hacerlo. 

Los bares, los cafés y los restaurantes no estarán cerrados; será nuestra decisión. 

Nuestros vecinos y familiares mayores seguirán siendo vulnerables; será nuestra decisión seguirlos ayudando y cuidando. 

Las escuelas comenzarán a ceder ante la presión de los padres que no podemos, sabemos, queremos o aguantamos a los niños en casa y abrirán parte de sus puerta; tendremos que decidir qué hacer con la salud de los niños y quienes conviven con ellos. 

Viene la parte más difícil, la que nos hace cargo de las decisiones sin un culpable invisible. 

Viene una lucha entre la libertad y la responsabilidad, ¿seremos capaces de salir bien líbranos? 

La respuesta no la tiene el Año Nuevo. 

Que 2021 nos regale más decisiones de las que podamos estar agradecidos. 

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